Juan Bravo ha dado en el clavo: los trabajadores no están pidiendo trabajar menos, sino ganar más. Y tiene toda la razón. Nadie se está quejando por las horas que echa, sino por lo poco que valen. Porque una cosa es esforzarse, cumplir y estar al pie del cañón, y otra muy distinta es tener que hacer malabares a fin de mes con un sueldo que no da ni para lo básico.
