Hay tradiciones que no necesitan grandes campañas para sobrevivir. Las Cruces de Mayo siguen vivas porque forman parte de la memoria colectiva de muchas ciudades y barrios. Más allá de las flores, los adornos y la música, estas celebraciones son una excusa perfecta para encontrarse, compartir y mantener costumbres que pasan de generación en generación. Cada cruz cuenta una pequeña historia de vecinos que se unen para preparar un rincón lleno de color y ambiente.
