La propuesta de conceder la Medalla de la Autonomía 2026 a Mustafa Mizzian, a título póstumo, no solo es acertada, sino también necesaria. Hay figuras que, con el paso del tiempo, se valoran mejor, y este parece ser uno de esos casos. Mizzian dejó huella por su forma de ser, por su cercanía y por una manera de hacer política que, sin estridencias, conectaba con la gente.
