La Guardia Civil lleva años reclamando más medios, mejores condiciones laborales y un respaldo jurídico más sólido. Lo piden asociaciones profesionales, sindicatos, partidos políticos, periodistas y hasta los propios agentes que trabajan cada día en fronteras, carreteras y barrios conflictivos. La pregunta ya no es si hace falta ayudarles, sino por qué todavía no se ha hecho de verdad.
