En tiempos donde muchas asociaciones viven más pendientes de la subvención que de los problemas reales, resulta justo reconocer el trabajo que viene realizando la FAMPA Cuatro Culturas en Ceuta. Su encuentro para abordar el acoso escolar demuestra que todavía existen colectivos capaces de unir a familias, docentes y profesionales para hablar de lo que verdaderamente importa.
En tiempos donde muchas asociaciones viven más pendientes de la subvención que de los problemas reales, resulta justo reconocer el trabajo que viene realizando la FAMPA Cuatro Culturas en Ceuta. Su encuentro para abordar el acoso escolar demuestra que todavía existen colectivos capaces de unir a familias, docentes y profesionales para hablar de lo que verdaderamente importa.
El acoso escolar no se combate con discursos vacíos ni con postureo institucional. Se combate escuchando, coordinando y creando espacios donde las familias encuentren apoyo y orientación. Y precisamente ahí es donde esta FAMPA marca diferencias: trabaja desde la coherencia y desde el interés colectivo, no desde intereses particulares.
Frente a ello, cada vez son más las voces críticas con otras plataformas educativas que parecen haberse alejado de la representación real de las familias. Cuando una organización transmite la sensación de vivir más centrada en el reparto de ayudas o en beneficiar a determinados círculos que en solucionar problemas, pierde automáticamente legitimidad social.
Por eso conviene reconocer públicamente a quienes sí están haciendo las cosas bien. Porque Ceuta necesita asociaciones útiles, activas y comprometidas. Y porque cuando se trata de proteger a los menores frente al acoso escolar, sobran protagonismos y faltan más iniciativas serias como esta.



