Lo de Servilimpce huele mal, y no precisamente por el trabajo que desempeñan sus empleados. Los listados de capataces y conductores, tal y como se han elaborado, son nulos de pleno derecho si atendemos a lo que marca la ley de empleo público: igualdad, mérito, capacidad y publicidad. Cuatro principios básicos que no son un adorno legal, sino la garantía mínima de que el acceso a un puesto público no depende de a quién conoces, sino de lo que vales.
