Resulta que ahora quieren convencernos de que aquello que apareció guardado bajo llave en una caja fuerte no tenía valor. Que si eran regalos, que si recuerdos de viajes, que si herencias familiares… y, claro, uno se pregunta: si todo eso era simple bisutería sin importancia, ¿por qué estaba escondido como si fuese el tesoro de un banco suizo? Hay excusas que insultan más la inteligencia de la gente que el propio escándalo.