Cuando creíamos haberlo visto todo en el culebrón de Podemos, llega Juan Carlos Monedero y sube la apuesta con una amenaza digna de telenovela: pantallazos que, según él, dejarían a Pablo Iglesias e Irene Montero como «mentirosos». La imagen de la formación morada se desmorona entre acusaciones, reproches y rencillas internas. Lo triste es que ya no sorprende; más bien, aburre.
