Grande-Marlaska defiende que Frontex opere en África para frenar a los traficantes de inmigrantes. Suena bien, pero todos sabemos que hay un traficante mucho más poderoso que las mafias que operan en las costas. Uno que no necesita esconderse, que no se juega la vida en una patera y que maneja los flujos migratorios como una llave de paso: cuando quiere, aprieta; cuando le conviene, suelta. Y mientras, Europa sigue haciendo como que no ve.
