Víctor de Aldama ha vuelto a sacudir los cimientos del Gobierno con la entrega al Supremo de documentos que supuestamente prueban el pago de pisos turísticos para Ángel Víctor Torres, José Luis Ábalos y Koldo García. ¿Qué más hace falta para admitir que este Gobierno está hundido en la vergüenza? Cada día que pasa se destapan nuevas historias que confirman lo que muchos sospechábamos: las élites políticas han hecho y deshecho a su antojo mientras pedían sacrificios a los ciudadanos.
Víctor de Aldama ha vuelto a sacudir los cimientos del Gobierno con la entrega al Supremo de documentos que supuestamente prueban el pago de pisos turísticos para Ángel Víctor Torres, José Luis Ábalos y Koldo García. ¿Qué más hace falta para admitir que este Gobierno está hundido en la vergüenza? Cada día que pasa se destapan nuevas historias que confirman lo que muchos sospechábamos: las élites políticas han hecho y deshecho a su antojo mientras pedían sacrificios a los ciudadanos.
No es solo el caso Koldo, ni los contratos millonarios durante la pandemia, ni los sobresaltos con Ábalos. Ahora hablamos de pagos de alojamientos de lujo con "señoritas" incluidas. La política española ha vivido muchos episodios turbios, pero este Gobierno se lleva la palma en cinismo. En lugar de aclarar, responden con evasivas, como si la indignación ciudadana fuese un simple ruido de fondo.
La táctica es la de siempre: negar, desmentir y esperar a que otro escándalo tape el anterior. Pero esta vez tienen un problema, y su nombre es Aldama. Puede gustar más o menos, pero lo cierto es que está dejando en evidencia a quienes llevaban años dándonos lecciones de ética. ¿Se acuerdan de cuando este Gobierno venía a regenerar la política? Pues aquí están, enlodados hasta el cuello en episodios que harían sonrojar a cualquier democracia seria.
La pregunta es: ¿hasta cuándo? ¿Cuántos documentos, audios o confesiones más se necesitan para que alguien asuma responsabilidades? Porque si la respuesta del Gobierno es seguir haciendo como si nada, lo que están diciendo es que la corrupción y los abusos son parte natural de su forma de gobernar. La diferencia es que ahora ya no pueden esconderse. La verdad está saliendo a la luz.