La Autopista Nacional
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Que el Rey reciba a las confederaciones de empresarios de Ceuta y Melilla el próximo 6 de marzo es, sin duda, una buena noticia. Es un gesto de cercanía y atención hacia dos ciudades que, a menudo, parecen quedar al margen de las grandes decisiones nacionales. Sin embargo, no podemos evitar sentir que este movimiento, aunque positivo, se queda corto. Ceuta necesita más que un saludo en el Palacio de la Zarzuela; Ceuta necesita la presencia de Su Majestad en nuestras calles, para que quede claro y sin titubeos que esta tierra es tan española como cualquier otra.

Que el Rey reciba a las confederaciones de empresarios de Ceuta y Melilla el próximo 6 de marzo es, sin duda, una buena noticia. Es un gesto de cercanía y atención hacia dos ciudades que, a menudo, parecen quedar al margen de las grandes decisiones nacionales. Sin embargo, no podemos evitar sentir que este movimiento, aunque positivo, se queda corto. Ceuta necesita más que un saludo en el Palacio de la Zarzuela; Ceuta necesita la presencia de Su Majestad en nuestras calles, para que quede claro y sin titubeos que esta tierra es tan española como cualquier otra.

Llevamos demasiado tiempo viendo cómo Marruecos, con pasos más o menos sigilosos, intenta avanzar en su estrategia para erosionar la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. En este contexto, la ausencia del Rey en nuestras ciudades se siente como una oportunidad perdida. Felipe VI debe venir, pasear por nuestras plazas, hablar con nuestros vecinos y, sobre todo, enviar un mensaje nítido y rotundo: Ceuta y Melilla son España, sin matices ni condiciones.

Entendemos las complejidades diplomáticas y el delicado equilibrio que requiere la relación con Marruecos, pero la defensa de nuestra integridad territorial no puede quedar supeditada a cálculos políticos. Una monarca constitucional como el nuestro tiene la responsabilidad de ser símbolo de la unidad y permanencia del Estado. Y en estos tiempos inciertos, esa unidad se demuestra, también, con gestos valientes.

Si el Rey no viene, si no se planta en Ceuta, el mensaje que se envía es, cuanto menos, ambiguo. Y las ambigüedades en política internacional, sobre todo con un vecino tan persistente como Marruecos, pueden ser interpretadas como debilidad. Los ceutíes no merecemos sentir que nuestro país propio, nuestra propia Corona, nos da la espalda.

Es el momento de que Felipe VI haga historia, no solo recibiendo a empresarios en Madrid, sino también arropando a su gente aquí, en Ceuta. Porque cuando el Rey esté presente en nuestra ciudad, cuando veamos la bandera ondear a su paso, todos sentiremos con orgullo que España, de verdad, está con nosotros.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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