Lo de Jordi Turull es para nota. Ahora resulta que, según él, los andaluces se desgravan el gimnasio y el veterinario de sus mascotas “con el dinero de los catalanes”. Una afirmación que no solo es torpe, sino que además demuestra la obsesión enfermiza de cierto independentismo con ese supuesto expolio que nunca logran demostrar con seriedad.
