La Autopista Nacional
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María Jesús Montero ha salido a pedir “discreción” en unas conversaciones que, vistas desde fuera, huelen más a teatro que a política seria. Habla de que todo debe desarrollarse “en buenos términos”, como si los intereses de España fueran un juego de salón y no la integridad de la nación. Es incomprensible que una ministra de Hacienda, encargada de velar por los recursos del Estado, se dedique a poner paños calientes en lugar de exigir respeto por la ley.

María Jesús Montero ha salido a pedir “discreción” en unas conversaciones que, vistas desde fuera, huelen más a teatro que a política seria. Habla de que todo debe desarrollarse “en buenos términos”, como si los intereses de España fueran un juego de salón y no la integridad de la nación. Es incomprensible que una ministra de Hacienda, encargada de velar por los recursos del Estado, se dedique a poner paños calientes en lugar de exigir respeto por la ley.

Que José Luis Rodríguez Zapatero se preste a mediar con Carles Puigdemont, un prófugo de la justicia española, no es solo un error; es un atentado a la decencia institucional. El ex presidente vuelve a demostrar que su criterio político siempre ha estado subordinado a su vanidad y a su obsesión por protagonizar cada escena, sin importar el coste para España.

Y mientras tanto, el Gobierno actual no da pie con bola. Sánchez y su equipo parecen encantados de convertir la política española en un culebrón interminable. Que un ex presidente negocie con quien desafía la ley, y que la ministra correspondiente solo pida “discreción”, refleja un desprecio absoluto por la transparencia, la autoridad y el sentido común.

Zapatero y Montero actúan como si la historia no tuviera memoria. Olvidan que la política no es un juego de egos ni de buena voluntad, sino de responsabilidad. Cada gesto que normaliza el desafío a la legalidad debilita a España y fortalece a quienes buscan dividirla. No estamos para experimentos ni para teatrillos de mediadores autoproclamados.

Este episodio vuelve a dejar al Gobierno actual en evidencia: incapaz de liderar, débil frente a los retos y dependiente de un ex presidente que solo reafirma lo que muchos ya sabíamos: su relevancia siempre ha sido más mediática que política. España merece más que excusas, discreciones y teatrillos de salón.

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Ceuta, Miercoles 29 de Julio del 2026

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