El Ministerio del Interior ha decidido reducir de forma abrupta la presencia de los antidisturbios en Ceuta y Melilla, dejando a nuestras ciudades fronterizas en una situación que roza lo irresponsable. Mientras se enfrentan a un incremento de la presión migratoria y a la amenaza constante de las narco lanchas, los cuerpos de seguridad quedan, literalmente, con las manos atadas.
