La principal preocupación de un Gobierno democrático debería ser gobernar y rendir cuentas. Sin embargo, la legislatura de Pedro Sánchez ha quedado atrapada en una sucesión de escándalos, investigaciones, polémicas y explicaciones insuficientes que han erosionado gravemente la confianza de una parte importante de la ciudadanía. Los casos que afectan al entorno político y personal del presidente, desde las controversias relacionadas con José Luis Ábalos y Koldo García hasta las que han salpicado a Santos Cerdán, Begoña Gómez o el hermano del jefe del Ejecutivo, han colocado a La Moncloa en una posición defensiva permanente.