Las encuestas empiezan a dibujar un mapa autonómico muy incómodo para el Partido Popular: gana, sí, pero no gobierna solo. Murcia, Baleares y la Comunidad Valenciana reflejan una misma fotografía política: el PP aparece como primera fuerza, pero sin mayoría absoluta suficiente para imponer un gobierno en solitario. Y ahí entra Vox, no como simple acompañante, sino como llave imprescindible.
