Hubo un tiempo en el que llenar el depósito en Ceuta era casi una bendición. Vecinos y turistas celebraban que aquí la gasolina era la más barata de toda España. Pero esa ventaja parece cosa del pasado. Hoy, repostar en la ciudad se ha convertido en un dolor de bolsillo, y uno se pregunta en qué momento perdimos esa diferencia de la que tanto presumíamos.
