No se puede normalizar lo que no es normal. Quemar contenedores y tirar objetos a los agentes de la Policía Nacional no es una travesura, es un delito, y por fin se ha actuado en consecuencia. La detención de tres jóvenes por estos actos vandálicos no solo es una buena noticia para los vecinos que están hartos de sufrir las consecuencias, también es un aviso claro de que la permisividad se ha terminado. No se puede permitir que la violencia, la impunidad o el descontrol se instalen en nuestras calles.
