En Ceuta, el paro sigue subiendo y, como era de esperar, VOX no ha tardado en alzar la voz. Lo cierto es que, más allá de las siglas, la preocupación es compartida por cualquiera que mire las cifras y vea cómo siguen sin mejorar. Cada mes son más los ceutíes que engrosan las listas del desempleo, mientras las esperanzas de encontrar un trabajo digno se van desinflando.
En Ceuta, el paro sigue subiendo y, como era de esperar, VOX no ha tardado en alzar la voz. Lo cierto es que, más allá de las siglas, la preocupación es compartida por cualquiera que mire las cifras y vea cómo siguen sin mejorar. Cada mes son más los ceutíes que engrosan las listas del desempleo, mientras las esperanzas de encontrar un trabajo digno se van desinflando.
Desde VOX se señala al SEPE como parte del problema. Y no sin razón. La gestión del Servicio Público de Empleo en la ciudad deja mucho que desear: trámites lentos, colas interminables, demoras en las prestaciones y una sensación generalizada de que se está más pendiente del papeleo que de dar soluciones reales. A eso hay que sumar una dirección que, según apuntan desde la formación, parece estar más enfocada en intereses ajenos que en cumplir con eficacia su responsabilidad.
Es triste, pero muchos ceutíes sienten que el SEPE no está para ayudar, sino para poner trabas. Las críticas pueden sonar duras, pero lo que duele de verdad es ver cómo quienes deberían estar centrados en ofrecer salidas laborales, orientar, formar y motivar, parecen haber tirado la toalla o, peor aún, se conforman con mantener un sistema que no funciona.
Ceuta no puede permitirse un organismo clave que funcione a medio gas. Aquí no sobra el empleo, ni las oportunidades, ni los recursos. Por eso, tener un SEPE eficaz, moderno y con ganas de servir al ciudadano debería ser una prioridad, no una utopía.
Mientras tanto, el desempleo sigue creciendo y la desesperanza también. Es hora de que quienes dirigen y gestionan se tomen en serio su papel. Menos excusas y más soluciones. Porque Ceuta no puede esperar más.
