Mientras en el resto del país se encienden las alarmas por el aumento del consumo de cocaína, en Ceuta respiramos, al menos de momento, un aire algo más limpio en ese sentido. Pero no nos engañemos: aquí el problema no es solo la droga dura, sino la impunidad con la que se mueven ciertas prácticas que afectan directamente a la convivencia. Porque si hay algo que todos en esta ciudad conocemos, son los puntos negros de venta de droga. Los conocen los vecinos, los comerciantes, los jóvenes… todos, menos quienes deberían actuar: las fuerzas de seguridad.
