La justicia ha hablado claro en Ceuta y lo ha hecho con una sentencia que sienta precedente en España: diez personas han sido condenadas por utilizar drones para introducir droga desde Marruecos. No es ciencia ficción, es la realidad del narcotráfico en pleno siglo XXI, donde la tecnología ya no solo sirve para repartir paquetes o grabar vídeos turísticos, sino también para vulnerar fronteras y eludir controles policiales.
