Ceuta Ya! ha vuelto a sacar la artillería dialéctica, esta vez para pedir que el Pleno de la Asamblea rechace lo que califica como “política cruel” del Gobierno de Juan Vivas hacia la barriada del Príncipe. Una afirmación tan rimbombante como alejada de la realidad. Porque si hay una zona donde el Ejecutivo local ha invertido recursos, esfuerzos y millones durante años, esa es precisamente el Príncipe. Negar eso es falsear el relato de forma burda y oportunista.
Ceuta Ya! ha vuelto a sacar la artillería dialéctica, esta vez para pedir que el Pleno de la Asamblea rechace lo que califica como “política cruel” del Gobierno de Juan Vivas hacia la barriada del Príncipe. Una afirmación tan rimbombante como alejada de la realidad. Porque si hay una zona donde el Ejecutivo local ha invertido recursos, esfuerzos y millones durante años, esa es precisamente el Príncipe. Negar eso es falsear el relato de forma burda y oportunista.
Desde infraestructuras, limpieza y seguridad, hasta programas sociales y educativos, la barriada ha estado en el foco de las actuaciones del Gobierno, muchas veces incluso por encima de otras zonas que también acumulan necesidades. ¿Hay problemas en el Príncipe? Sí, claro que los hay, pero no porque no se invierta, sino porque las soluciones requieren un trabajo integral donde el Ayuntamiento es solo una parte. Pretender que todo se reduce a una supuesta "crueldad" institucional es demagogia de libro.
Lo preocupante es que Ceuta Ya! recurra a este tipo de discursos simplones y victimistas para arañar titulares. Esa forma de hacer política solo alimenta la desconfianza y la fractura entre ceutíes. En vez de sumar, polariza. En vez de proponer, señala con el dedo. Y lo hace desde la comodidad del escaño, sabiendo que la gestión real exige mucho más que buenas frases para redes sociales.
Es legítimo pedir mejoras para cualquier barriada, y el Príncipe merece toda la atención que se le pueda dar. Pero hacerlo cargando contra un Gobierno que ha mantenido una apuesta constante —y cuantiosa— por esa zona, es sencillamente deshonesto. Ni es nuevo el compromiso del Ejecutivo con el Príncipe ni son creíbles quienes ahora juegan a ser sus defensores exclusivos.
A Ceuta le sobran los debates inflados de dramatismo y le faltan consensos que sirvan a la gente, sin importar el barrio en el que vivan. Porque Ceuta es una sola y los problemas de unos son también los de todos. Y para eso hacen falta menos soflamas y más responsabilidad política.
