La Sentencia
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Cada cierto tiempo salta a los medios un dato tan alarmante como repetido: coches robados en media Europa aparecen en Ceuta, Melilla o el Estrecho, rumbo a Marruecos. Son vehículos de alta gama, todoterrenos o utilitarios recién sacados del concesionario. Y, aunque la policía hace bien su trabajo y detecta muchos de ellos antes de cruzar la frontera, lo cierto es que casi todos los coches robados acaban, de una forma u otra, en Marruecos. ¿Quién los roba? ¿Quién los mete?

Cada cierto tiempo salta a los medios un dato tan alarmante como repetido: coches robados en media Europa aparecen en Ceuta, Melilla o el Estrecho, rumbo a Marruecos. Son vehículos de alta gama, todoterrenos o utilitarios recién sacados del concesionario. Y, aunque la policía hace bien su trabajo y detecta muchos de ellos antes de cruzar la frontera, lo cierto es que casi todos los coches robados acaban, de una forma u otra, en Marruecos. ¿Quién los roba? ¿Quién los mete?

Es evidente que aquí no hablamos de delitos aislados, ni de jóvenes imprudentes que se dan una vuelta sin papeles. Esto tiene pinta de red organizada, bien engrasada y con ramificaciones internacionales. No es fácil mover coches robados desde Alemania, Francia o Italia hasta Marruecos sin levantar sospechas. Y sin embargo, ocurre. Una y otra vez. La pregunta es incómoda pero necesaria: ¿quién se está beneficiando de este tráfico?

Los cuerpos policiales hacen su parte, con intervenciones llamativas y retenes en puertos y pasos fronterizos. Pero da la sensación de que se trata más de contener lo que se puede que de cortar el problema de raíz. Porque para que un coche robado cruce media Europa y llegue al norte de África, hacen falta cómplices en las fronteras, documentos falsificados y muchas miradas que se desvían en el momento justo.

También hay que preguntarse por la otra parte de la historia: ¿qué hacen las autoridades marroquíes con estos coches? ¿Por qué se permite que circulen o que se revendan sin más? Si se puede rastrear el vehículo hasta su robo en Europa, ¿cómo es posible que se matricule o se use con total normalidad? El silencio en este sentido no ayuda a aclarar nada, más bien alimenta la sospecha de que hay cierta permisividad interesada.

Mientras tanto, los ciudadanos pierden sus vehículos, las aseguradoras pagan los platos rotos, y las mafias siguen ganando dinero. El problema no es nuevo, pero urge una solución que no se quede solo en la frontera. Porque mientras nadie responda con claridad a quién roba y quién deja pasar, los coches seguirán desapareciendo. Y reapareciendo, por supuesto, al otro lado del Estrecho.

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Ceuta, Jueves 06 de Agosto del 2026

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