Hubo un tiempo en el que llenar el depósito en Ceuta era casi una bendición. Vecinos y turistas celebraban que aquí la gasolina era la más barata de toda España. Pero esa ventaja parece cosa del pasado. Hoy, repostar en la ciudad se ha convertido en un dolor de bolsillo, y uno se pregunta en qué momento perdimos esa diferencia de la que tanto presumíamos.
Hubo un tiempo en el que llenar el depósito en Ceuta era casi una bendición. Vecinos y turistas celebraban que aquí la gasolina era la más barata de toda España. Pero esa ventaja parece cosa del pasado. Hoy, repostar en la ciudad se ha convertido en un dolor de bolsillo, y uno se pregunta en qué momento perdimos esa diferencia de la que tanto presumíamos.
La respuesta, por más vueltas que se le dé, parece estar en la política económica del presidente Vivas. A falta de explicaciones claras, lo que vemos es una presión fiscal cada vez más asfixiante, con impuestos que no hacen más que disparar los precios. Y claro, en el caso del combustible, esa subida se nota —y mucho—. Lo curioso es que, con una subvención directa del Gobierno de la Ciudad, uno esperaría que los precios estuvieran aliviados. Pero no. Más bien parece que esa ayuda se queda por el camino.
¿Estamos subvencionando a las petroleras? ¿O es que el dinero se pierde entre trámites, recargos y decisiones mal gestionadas? Mientras tanto, la ciudadanía no entiende por qué en otras partes del país sigue siendo más barato llenar el depósito que en una ciudad que históricamente ha tenido ventajas fiscales. Algo no cuadra.
Y no hablamos solo del bolsillo de los conductores particulares. El precio del combustible también encarece el transporte de mercancías, el reparto, el taxi, los servicios... Todo se contagia. Es una cadena que termina afectando al coste de vida en general. En un lugar como Ceuta, donde la economía ya va bastante justa, este tipo de medidas solo suma más problemas.
Quizá sea hora de que el Gobierno local haga autocrítica. Porque si de verdad quieren defender el poder adquisitivo de los ceutíes, deberían empezar por revisar qué están haciendo con los impuestos y las ayudas. Que la gasolina vuelva a ser barata no es solo una nostalgia: es una necesidad.
