Ceuta volvió a guardar un minuto de silencio por una nueva víctima de violencia de género. El gesto es necesario, respetuoso y digno. Pero cada vez más ciudadanos se preguntan si es suficiente.
Ceuta volvió a guardar un minuto de silencio por una nueva víctima de violencia de género. El gesto es necesario, respetuoso y digno. Pero cada vez más ciudadanos se preguntan si es suficiente.
La visita del presidente Juan Vivas a la ceremonia de bienvenida del Papa León XIV es una oportunidad institucional importante para Ceuta. Pero también debería ser una ocasión para trasladar una realidad que demasiadas veces queda oculta tras los discursos oficiales.
La política pierde todo su sentido cuando los intereses partidistas o las diferencias personales se imponen sobre el interés general. Lo ocurrido en la Asamblea con el rechazo a la propuesta presentada por Carlos Verdejo para ampliar la información sexual dirigida a los jóvenes deja una sensación difícil de justificar ante la ciudadanía. No porque la iniciativa procediera de un determinado partido o diputado, sino porque el debate debería haberse centrado exclusivamente en la utilidad de la medida.
La gestión de una empresa pública no puede estar condicionada por intereses personales, prejuicios o luchas internas. Cuando se aparta a profesionales que han demostrado capacidad, dedicación y conocimiento de la casa, las consecuencias terminan apareciendo tarde o temprano. Eso es precisamente lo que muchos consideran que está ocurriendo en Servilimpce tras la salida de Luis de Barrera, una decisión que, con el paso del tiempo, parece haber dejado más interrogantes que respuestas.
La situación que rodea a Servilimpce ha dejado de ser un debate puntual para convertirse en un problema estructural de gestión. Las decisiones adoptadas en los últimos tiempos, especialmente en materia de organización interna y procesos de selección, han generado un nivel de contestación que ya no puede ignorarse ni minimizarse.