Hay problemas que dejan de ser una noticia para convertirse en una costumbre. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo con la falta de enfermeras en Ceuta. Año tras año se lanza la misma advertencia, se presentan los mismos informes y se repite el mismo mensaje. Lo malo es que, mientras unos hablan, otros siguen trabajando al límite y los pacientes continúan esperando que alguien ponga remedio a una situación que ya no admite más excusas.
