Ceuta volvió a guardar un minuto de silencio por una nueva víctima de violencia de género. El gesto es necesario, respetuoso y digno. Pero cada vez más ciudadanos se preguntan si es suficiente.
Ceuta volvió a guardar un minuto de silencio por una nueva víctima de violencia de género. El gesto es necesario, respetuoso y digno. Pero cada vez más ciudadanos se preguntan si es suficiente.
La repetición constante de estos actos evidencia que el problema sigue ahí. Las víctimas continúan apareciendo mientras las administraciones presumen de leyes y estrategias que no siempre ofrecen los resultados esperados.
El debate sobre determinadas reformas penales y sus consecuencias ha generado una enorme controversia social y política. Es legítimo preguntarse si algunas decisiones han contribuido a reforzar la protección de las víctimas o si han provocado efectos no deseados.
Los minutos de silencio son imprescindibles. Pero la eficacia de las políticas públicas también debería ser objeto de análisis permanente, ya que las últimas leyes aprobadas o reformadas, han beneficiado más a los asesinos y violadores que a las víctimas de estos desalmados.
