En Ceuta hay silencios que pesan más que muchas declaraciones públicas. Desde hace tiempo se habla, se comenta y se señala que determinados cargos vinculados al entorno del Gobierno de Juan Vivas habrían utilizado su posición política no solo para influir, sino también para abrir caminos económicos a empresas relacionadas con familiares o personas de su máxima confianza. Y cuando una sospecha de este calibre recorre la ciudad durante tanto tiempo, el problema ya no es solo de quien presuntamente se beneficia: el problema también es de quien lo sabe, lo permite y calla.
