La visita del presidente Juan Vivas a la ceremonia de bienvenida del Papa León XIV es una oportunidad institucional importante para Ceuta. Pero también debería ser una ocasión para trasladar una realidad que demasiadas veces queda oculta tras los discursos oficiales.
La visita del presidente Juan Vivas a la ceremonia de bienvenida del Papa León XIV es una oportunidad institucional importante para Ceuta. Pero también debería ser una ocasión para trasladar una realidad que demasiadas veces queda oculta tras los discursos oficiales.
Ceuta sigue encabezando muchos indicadores que nadie querría liderar: pobreza, exclusión social, desempleo, fracaso escolar y una presión migratoria que condiciona el día a día de la ciudad. A ello se suman los problemas de una sanidad que acumula conflictos y carencias desde hace años.
Por eso, si tiene ocasión, señor Vivas, pídale al Papa que rece por Ceuta. Que rece por quienes buscan empleo, por quienes no llegan a fin de mes y por quienes sienten que las oportunidades pasan siempre de largo.
No debería dar vergüenza reconocer los problemas. Lo que debería preocupar es seguir actuando como si no existieran señor Vivas, o repitiendo tanto un discurso positivo que termine usted mismo por creérselo, así que no escatime en esfuerzos y pídale al sumo pontífice que rece y mucho por Ceuta.
