La primera semana del juicio por el "caso Koldo" ha dejado de ser un simple trámite judicial para convertirse en un retrato obsceno de la corrupción institucionalizada Lo que hemos visto en el Tribunal Supremo no es solo el banquillo de tres hombres —Ábalos, Koldo y Aldama—, sino la exposición de un ecosistema de favores y dinero sucio que creció sin control a la sombra del Ministerio de Transportes y de la propia sede del PSOE en Ferraz.