Cada vez que se acerca la Semana Santa, hay una escena que se repite casi como tradición: maleteros llenos, prisas de última hora y carreteras que empiezan a saturarse desde bien temprano. Este año, la previsión de más de 17 millones de desplazamientos no solo confirma esa costumbre, sino que la eleva a cifras históricas. Y claro, la pregunta es inevitable: ¿estamos preparados para mover a tanta gente sin que el caos se apodere del asfalto?