Las recientes declaraciones de Pedro Sánchez sobre la crisis económica derivada de la guerra con Irán han dejado más dudas que certezas. Hablar de que se están “estudiando posibles medidas” puede sonar prudente en un despacho, pero a pie de calle suena a lo de siempre: tiempo ganado mientras la factura de la luz y el precio del carburante siguen subiendo. Y lo cierto es que los consumidores ya están notando el golpe en el bolsillo, cuando esto no ha hecho más que empezar.