La política española vuelve a girar en torno a una palabra incómoda: responsabilidad. El Partido Popular ha exigido la dimisión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por supuestamente “encubrir” o “desconocer durante meses” una denuncia gravísima contra su mano derecha en la Policía Nacional. Los populares no se creen que el ministro se enterara ayer de la presunta violación que salpica a su entorno más directo. Y, sinceramente, cuesta no preguntarse cómo es posible que algo así pase desapercibido tanto tiempo en el corazón mismo del Ministerio.