El Congreso de los Diputados tiene previsto aprobar su presupuesto para 2025, y, cómo no, vuelve a aparecer la tan habitual subida salarial para sus señorías. Es casi como una tradición: año tras año, mientras la mayoría de los ciudadanos ajustamos nuestros cinturones frente al encarecimiento de la vida, ellos siguen engordando sus nóminas. Resulta insultante ver cómo, en medio de una crisis que afecta a miles de familias, nunca falta la subida de sueldo para los diputados.
