El reciente mensaje del Rey Felipe VI, donde llama a la paz, el diálogo y la reconciliación entre israelíes y palestinos, es una invitación a la cordura en medio de uno de los conflictos más prolongados y complejos del mundo. Sin embargo, como suele ocurrir con los llamamientos a la paz en situaciones de este tipo, el trasfondo del mensaje plantea una pregunta esencial: ¿es suficiente pedir paz cuando el terrorismo continúa siendo un flagelo que desestabiliza la región y el mundo?
