El reciente accidente entre dos barcos en el Estrecho, que ha dejado un vertido de 500 metros cúbicos de parafina, pone de aliviar una irresponsabilidad que ya no podemos ignorar. No solo estamos hablando de una colisión entre dos embarcaciones, sino de una grave amenaza a un ecosistema que es, además, fundamental para la biodiversidad y la economía local. Es incomprensible que en una zona de tráfico tan densa como el Estrecho de Gibraltar, se permita el paso de barcos sin una supervisión efectiva y con protocolos que parecen completamente insuficientes.
