El Tribunal Supremo ha archivado finalmente la investigación por terrorismo contra Carles Puigdemont. La noticia ha caído como un jarro de agua fría para quienes esperaban que, al menos, alguien respondiera por los graves episodios vividos en Cataluña en 2017. Es inevitable pensar que este cierre definitivo de la causa deja a muchos con una sensación de injusticia. ¿Qué mensaje estamos enviando con este archivo? Parece que las leyes, al menos para algunos, tienen “lecturas flexibles” que dejan a la ciudadanía en el desconcierto.
