En Ceuta no podemos seguir ignorando la realidad que enfrentan los menores extranjeros no acompañados (MENAs). Estos niños y adolescentes, que llegan a nuestras costas huyendo de la pobreza, la violencia o simplemente buscando un futuro mejor, no son solo números en las estadísticas migratorias. Son seres humanos vulnerables, y su situación demanda una respuesta firme y coordinada por parte de las instituciones.
