El Consejo General de Médicos (CGCOM) ha tenido que alzar la voz donde realmente se escuchan las crisis graves: ante el Parlamento Europeo. No estamos hablando de un problema menor, sino de una crisis sanitaria que afecta a Ceuta y Melilla, y que ha llegado a niveles inaceptables. Es alarmante que haya tenido que ser una institución médica la que denuncie esta situación en un escenario internacional, porque a nivel local y nacional, parece que nadie quiere o puede hacer nada. La inoperancia de nuestros dirigentes ha llevado a las ciudades autónomas al caos sanitario más absoluto.
