El reciente arresto de dos residentes del CETI por presuntamente agredir de forma violenta a una mujer en plena calle nos deja una sensación de inseguridad que no podemos ignorar. Este hecho, además de ser profundamente lamentable, pone de nuevo en el centro del debate la gestión del CETI y la necesidad urgente de realizar un replanteamiento a todos los niveles. No es la primera vez que surgen problemas relacionados con quienes están alojados allí, y las autoridades deben reconocer que la situación está desbordada.
