Las ONG dedicadas a la inmigración no cesan de denunciar las devoluciones en caliente en nuestras fronteras de Ceuta y Melilla, pero ¿qué pasa con las entradas en caliente? Pareciera que, desde su perspectiva, todo lo que ocurre en el lado marroquí es invisible o intocable. Hay una clara incoherencia en su discurso: señalan con dedo acusador las acciones del Estado español, pero evitan criticar el caos y las irregularidades que permiten esas entradas ilegales en territorio europeo.
Las ONG dedicadas a la inmigración no cesan de denunciar las devoluciones en caliente en nuestras fronteras de Ceuta y Melilla, pero ¿qué pasa con las entradas en caliente? Pareciera que, desde su perspectiva, todo lo que ocurre en el lado marroquí es invisible o intocable. Hay una clara incoherencia en su discurso: señalan con dedo acusador las acciones del Estado español, pero evitan criticar el caos y las irregularidades que permiten esas entradas ilegales en territorio europeo.
Es fácil apuntar contra la legislación y los cuerpos de seguridad españoles, ya que es el lado más accesible para la denuncia. Sin embargo, la falta de valentía para mencionar lo que ocurre en Marruecos revela una postura cómoda, que protege sus intereses y evita enfrentarse a situaciones más delicadas o políticamente incómodas. La pregunta aquí es: ¿qué les impide denunciar lo que ocurre antes de que los migrantes lleguen a la valla?
No es un secreto que muchas de estas organizaciones reciben financiación por gestionar la migración, lo cual las coloca en una posición moralmente ambigua. No critican con el mismo vigor la complejidad de la situación migratoria en su totalidad, ya que les conviene mantener el foco en las actuaciones de las autoridades españolas. Este sesgo selectivo en sus denuncias no ayuda a encontrar soluciones reales, solo perpetúa el conflicto y la polarización.
La falta de equilibrio en las críticas deja mucho que desear. La inmigración es un fenómeno global que necesita ser abordado de manera justa y honesta, responsabilizando a todas las partes implicadas. No basta con mirar solo hacia un lado de la frontera y señalar culpables en el más fácil de criticar.
