Las enfermeras están al límite. Un reciente estudio revela que 9 de cada 10 han experimentado problemas psicológicos a causa de la presión asistencial. Esta cifra, alarmante por sí sola, pone en evidencia un problema mucho más amplio, que afecta no solo a los profesionales de la salud, sino a todos los sectores de la sanidad pública, y por extensión, a los ciudadanos que dependemos de ellos. Nos enfrentamos a un sistema sanitario que sobrevive a base de sacrificios, donde el bienestar de los trabajadores se ve sometido a una carga insoportable, y donde el Gobierno parece mirar para otro lado.
