Cada vez que se habla de Ceuta desde ciertos sectores, la sensación que queda es la de un desprecio profundo hacia lo que somos. No es solo que se refieran al suelo militar como “secuestrado”, es que ahora se cruzan otras líneas aún más graves: se habla de tierras “ocupadas”, se banaliza el genocidio y se ataca sin pudor a quienes defendieron nuestras fronteras en los peores momentos. Se ha pasado del disenso político al odio envuelto en supuesta superioridad moral. Y eso, en una ciudad como la nuestra, no se puede permitir.
