Otra vez más, un docente agredido. Otra vez más, titulares que indignan, declaraciones institucionales de condena y algún que otro minuto de silencio. Pero, ¿y después? Poco. La realidad es que las agresiones a profesores siguen ocurriendo, y lo peor es que ya ni sorprenden. Hay una falta de respeto creciente hacia la figura del maestro, y eso, como sociedad, debería preocuparnos muchísimo.
