Cada Semana Santa, la ciudad revive momentos únicos gracias a la entrega desinteresada de quienes hacen posible que nuestras imágenes salgan a la calle con la solemnidad que merecen. Y entre esos protagonistas silenciosos, hay una cuadrilla que merece una mención especial: la que desde hace años cruza el Estrecho para sacar a la Virgen del Amor. Su compromiso, constante y generoso, es digno de aplauso y, por qué no decirlo, de reconocimiento institucional.
