Ceuta recibirá el próximo año más de 2,2 millones de euros destinados a combatir la violencia de género. Una cifra importante, que supone un incremento respecto al ejercicio anterior y que, en palabras de la consejera Nabila Benzina, refleja un compromiso firme de las administraciones públicas para erradicar esta lacra. Bien está que desde las instituciones se refuercen los recursos, se diseñen programas específicos y se articulen discursos contundentes. Pero también es legítimo preguntarse: ¿está calando este esfuerzo institucional en la vida real de las víctimas?
