Ceuta recibirá el próximo año más de 2,2 millones de euros destinados a combatir la violencia de género. Una cifra importante, que supone un incremento respecto al ejercicio anterior y que, en palabras de la consejera Nabila Benzina, refleja un compromiso firme de las administraciones públicas para erradicar esta lacra. Bien está que desde las instituciones se refuercen los recursos, se diseñen programas específicos y se articulen discursos contundentes. Pero también es legítimo preguntarse: ¿está calando este esfuerzo institucional en la vida real de las víctimas?
Ceuta recibirá el próximo año más de 2,2 millones de euros destinados a combatir la violencia de género. Una cifra importante, que supone un incremento respecto al ejercicio anterior y que, en palabras de la consejera Nabila Benzina, refleja un compromiso firme de las administraciones públicas para erradicar esta lacra. Bien está que desde las instituciones se refuercen los recursos, se diseñen programas específicos y se articulen discursos contundentes. Pero también es legítimo preguntarse: ¿está calando este esfuerzo institucional en la vida real de las víctimas?
Los programas que se financiarán con estos fondos —asistencia integral, apoyo psicológico, coordinación, prevención— son, sin duda, necesarios. Cada euro invertido en proteger a una mujer o un menor en situación de vulnerabilidad es un paso hacia una sociedad más justa. Pero la experiencia nos dice que no basta con aprobar partidas presupuestarias o pronunciar palabras hermosas sobre sororidad y esperanza. La diferencia la marca la eficacia en la gestión, la capacidad de llegar a quienes lo necesitan y el seguimiento real de cada caso.
En este sentido, Ceuta tiene aún mucho por hacer. Las víctimas no solo necesitan recursos económicos, sino acompañamiento constante, estructuras ágiles y profesionales formados. No basta con inaugurar programas si luego no se ejecutan con el ritmo ni el alcance necesarios. La violencia machista no entiende de discursos bienintencionados, entiende de respuestas inmediatas y eficaces.
La consejera ha hecho bien en valorar como productiva esta Conferencia Sectorial. Pero lo realmente productivo será que en 2025 ninguna mujer ceutí se sienta sola, desamparada o ignorada por las instituciones. Que esos más de dos millones se traduzcan en vidas reconstruidas, en denuncias atendidas, en agresores juzgados, en barrios más seguros.
Porque la igualdad no es solo un camino bonito que se recorre con palabras. Es una realidad que debe palparse en el día a día, sobre todo para quienes más la necesitan. Ahí es donde se juega la verdadera batalla.
