Esta tarde, la Casa de la Juventud ha acogido un taller educativo dirigido a jóvenes y adolescentes, centrado en las nuevas formas de violencia de género que están emergiendo en nuestra sociedad. El evento, liderado por las educadoras sociales Umkultum Sordo Rkaina y María José Escámez Podadera, tuvo como objetivo sensibilizar y prevenir diversas manifestaciones de este problema.
Esta tarde, la Casa de la Juventud ha acogido un taller educativo dirigido a jóvenes y adolescentes, centrado en las nuevas formas de violencia de género que están emergiendo en nuestra sociedad. El evento, liderado por las educadoras sociales Umkultum Sordo Rkaina y María José Escámez Podadera, tuvo como objetivo sensibilizar y prevenir diversas manifestaciones de este problema.
Durante la jornada, se abordaron cuestiones fundamentales como la sumisión química, un fenómeno alarmante que incluye prácticas como el uso de drogas en bebidas o los preocupantes casos de pinchazos en entornos de ocio nocturno. Es decir, la sumisión química se refiere a situaciones en las que una persona sufre agresiones sexuales, robos, extorsiones o maltratos tras haber sido expuesta al efecto de sustancias psicotrópicas. Estas sustancias pueden ser administradas de manera encubierta o aprovecharse de su consumo previo para cometer el delito, ya que reducen la capacidad de la víctima para detectar el peligro o resistir ante un ataque.
En los últimos años, los casos de sumisión química han ido en aumento. Este fenómeno abarca desde robos y homicidios hasta la sedación o incapacitación de personas vulnerables, como mayores, enfermos o niños. Sin embargo, la mayoría de los incidentes están vinculados a delitos de carácter sexual, lo que ha llevado a utilizar el término "agresión sexual facilitada por alcohol o drogas" para describir esta problemática.
Además, se discutió la relación entre el consumo de sustancias como el alcohol y las drogas con la violencia sexual, buscando alertar a los asistentes sobre los riesgos asociados y fomentar comportamientos responsables.
El taller también puso el foco en otras formas de violencia de género que requieren mayor atención, como la violencia vicaria (que afecta a los hijos como forma de daño a las madres), la violencia online (que incluye prácticas como el sexting no consentido, la sextorsión o el acoso digital entre parejas o exparejas) y la violencia de segundo orden, que implica agresiones hacia quienes apoyan a las víctimas.
Según las organizadoras, el objetivo es no solo prevenir estas conductas, sino también promover un proceso de sensibilización que contribuya a su erradicación. "Es crucial que los jóvenes identifiquen estas formas de violencia y las enfrenten desde la información y la responsabilidad", comentaron las ponentes durante la sesión.





