Pedro Sánchez y su Gobierno han vuelto a demostrar lo que ya muchos sospechaban: la defensa de Ceuta y Melilla no está entre sus prioridades. El voto en contra del PSOE en el Parlamento Europeo, negando la protección militar explícita de ambas ciudades autónomas dentro de la Unión Europea, es una auténtica traición. Mientras Marruecos sigue reforzando su presión sobre las fronteras y dejando claro que no renuncia a sus aspiraciones territoriales, Sánchez decide ponerse de perfil y, lo que es peor, facilitarle el camino.