La Armada y la OTAN están afinando los últimos detalles para lo que será el mayor ejercicio naval de 2025. Un despliegue que, más allá del espectáculo de poderío militar, responde a la necesidad de reforzar la seguridad marítima en un mundo cada vez más inestable. No es sólo cuestión de exhibición, sino de preparación ante cualquier escenario que pueda comprometer la paz y la estabilidad global.